Cómo educar a los hijos

Apuesto lo que sea a que muchos de los patrones que hoy repites diariamente como padre o como madre son fiel reflejo a lo que viviste en tu infancia. "Me he recordado a mi padre o a mi madre ahora mismo", ¿quién no ha dicho o pensado eso alguna vez?

Según psicólogos es totalmente normal repetir patrones con los que hemos crecido, pues es lo que nos han enseñado y a lo que hemos estado expuestos gran parte de nuestra vida, además, durante nuestra etapa más absorbente.



El tema es, si experimentaste en la relación con tus padres durante tu infancia o adolescencia algo que te repateara, que te desquiciara, que te hiciera sentir super incomprendid@, en definitiva, que te hundiera; ¿por qué repetirlo con los tuyos?

Ejemplo

A mi tampoco me han dicho demasiadas veces las cosas que hacía bien, ni a compañeros de clase, ni a mis primos o primas, ni a la mayoría de gente que conozco. Por el contrario se centraban más en los errores, los fallos, las meteduras de pata y jamás culparé a mis padres por ello. Pero, ¿sólo por eso vamos a caer en el mismo error?

No lo encuentro nada coherente. Si queremos la felicidad de nuestra familia no podemos repetir aquello por lo que nosotros no éramos felices. Sería mucho mejor, con la experiencia que ya tenemos, cambiar patrones y demostrar a nuestros hijos que estamos ahí para ayudarles y que somos capaces de no causar el mismo disgusto.  

Está la otra vertiente de los que adoptan patrones totalmente contrarios a los de sus padres o madres, para bien o para mal. Son más comunes los cambios a mejor. Según psicólogos, existen dos caminos para el hijo cuyos padres fumaban, repetir patrón o rechazarlo. Es por lo mismo que pasaría cualquier actitud.

Por tanto, si tenemos la gran oportunidad de subsanar los pocos errores que cometieron nuestros padres, ¿por qué no intentarlo? Sé que es difícil y nos dejamos llevar por el aspecto pasional del ser humano más que por el racional. Si tu hijo suspende, la reacción será pedirle explicaciones, castigarlo y montarle un pollo. Pero, ¿qué pasa si trae todo lo demás aprobado? ¿Recibe la enhorabuena? Seguramente no. Seguramente pensaremos, es su deber. Pero los niños y adolescentes, sobre todo los niños, no entienden por qué es tan importante, por qué es su obligación. Llegaron al mundo sin decidirlo y nadie le contó cuál era su misión en la vida. Ya fue bastante esfuerzo aprender a: balbucear, andar, hablar, pedir cosas, interpretar señales y gestos, expresarse corporalmente, dormir siguiendo un horario, comer, etc.

Reflexionemos sobre el "a mí tampoco" y brindemos felicitaciones por las cosas que consigan los pequeños. Los errores se deben hablar abiertamente y dar un claro mensaje de que eso se puede cambiar, que tú vas a estar ahí para ayudarle a cambiarlo y, sobre todo, explícale por qué es importante cambiarlo. Sólo así tu hij@ podrá cambiar el a mí tampoco por un a mí también.  

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:: Mary Lafuente ::


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